Azul Gilda es artista visual, profesora y licenciada en Artes Visuales. Su obra se construye en torno a la pintura y el collage, en un territorio donde la memoria, la materia y la sensibilidad se encuentran. En sus pinturas y collages, capas de pintura, fragmentos de papel y páginas de libros se entrelazan en escenas que no buscan explicarlo todo, sino dejar un espacio de misterio y apertura. Del 3 al 24 de octubre, su obra se expone en Gallery 619 (Carlos Calvo 619, esquina Perú — San Telmo), donde presenta obras de su serie “Antes que las palabras”.

La sensibilidad ocupa un lugar central en su manera de mirar. Una percepción atenta a los pequeños gestos, las huellas, las texturas y aquello que muchas veces pasa inadvertido se convierte en materia de su obra. La poesía y la literatura también atraviesan profundamente su universo creativo. La memoria ocupa un lugar central en su producción, no como reconstrucción literal del pasado, sino como una materia viva que puede transformarse, superponerse y abrir nuevos sentidos. Para Azul, pintar es una manera de acercarse a aquello que muchas veces no encuentra palabras.
En ese territorio entre lo visible y lo no dicho aparece una de sus búsquedas esenciales: la posibilidad de que la imagen conserve silencio y espacio para quien mira. Sus obras buscan provocar una experiencia de pausa, quietud y contemplación. Muchas veces despiertan en quien las observa una sensación de paz, alegría e incluso cierta inocencia: una mirada limpia, capaz todavía de sorprenderse.

La enseñanza atraviesa su recorrido y hoy se proyecta en sus talleres de expresión y creatividad, que dicta de manera presencial y online, como extensión natural de su búsqueda artística. Formada en la escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano y con una licenciatura posterior en U.N.A Universidad Nacional de las Artes, transmite su pasión por la pintura también a través de la docencia.
Azul también pone sus obras a la venta, buscando que puedan encontrar un lugar en la vida cotidiana de quienes se sienten cautivados por ellas. Su intención es acercar el arte a quien lo mira y siente que una obra puede acompañarlo, conmoverlo o formar parte de su propio espacio.
Porque para Azul Gilda una pintura no termina cuando está terminada: comienza también cuando alguien la mira y algo de sí mismo aparece allí.
