Se conmemoró el 216° aniversario de la Independencia de México, en la sede diplomática ubicada en el barrio de Belgrano, y una multitud acompañó a la Embajadora Lilia Rossbach de Suárez, quien ofreció una celebración que congregó al cuerpo diplomático acreditado en la Argentina, autoridades, representantes de la cultura, de la empresa y amigos de la delegación mexicana.

Como es tradición una enorme asistencia coronó la misión diplomática de la Embajadora Rossbach con una auténtica fiesta mexicana junto a la degustación de platos típicos mexicanos y mariachis que le dieron color a una noche distintiva. Junto con las campanadas se vivó la argenga:
¡MEXICANAS Y MEXICANOS!
¡VIVA LA INDEPENDENCIA!
¡VIVA MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA!
¡VIVA JOSEFA ORTÍZ TELLEZ-GIRON!
¡VIVA JOSÉ MARÍA MORELOS Y PAVÓN!
¡VIVA IGNACIO ALLENDE!
¡VIVA LEONA VICARIO!
¡VIVA EL HEROÍCO PUEBLO DE MÉXICO!
¡VIVAN LOS PUEBLOS ORIGINARIOS!
¡VIVA LA RIQUEZA CULTURAL DE MÉXICO!
¡VIVA LA DEMOCRACIA y LA PAZ!
¡VIVA LA FRATERNIDAD ENTRE MÉXICO Y ARGENTINA!
¡VIVA MÉXICO!
¡VIVA MÉXICO!
¡VIVA MÉXICO!
Pero eso no fue todo, al día siguiente nuevamente con la Cancillería argentina como anfitriona y la escolta de los Granaderos junto con la asistencia de escuelas de nombre mexicano en la Argentina, el cuerpo diplomático acompañó nuevamente a la Embajadora Rossbach en la tradicional ofrenda floral ante el monumento del Libertador San Martín en la plaza homónima en el barrio de Retiro.

En dicho sitial, la Embajadora Lilia Rossbach de Suárez ofreció su tradicional discurso:
«Hay fechas que trascienden el paso del tiempo. Aunque los años transcurran, permanecen vivas en la memoria de los pueblos y conservan la capacidad de convocarnos a la reflexión.
Para el pueblo de México, esta es una fecha que nos invita no solo a recordar nuestra historia, sino también a reafirmar los valores que nos definen como nación y a pensar, con responsabilidad y esperanza, el futuro que queremos construir juntos.
Hace 216 años, el 16 de septiembre de 1810, en Dolores, Guanajuato, comenzó un movimiento que transformaría para siempre nuestra historia. La gesta por la Independencia de México surgió de la voluntad y el compromiso de mujeres y hombres que creyeron en la posibilidad de un país libre y soberano.
Su valor, su compromiso y su determinación, fueron los cimientos de una nueva nación construida sobre la esperanza, la identidad compartida y la aspiración de un futuro mejor.
Hoy recordamos a Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Ignacio Allende y Vicente Guerrero, pero también a miles de personas cuyos nombres quizá no quedaron escritos en los libros y sin las cuales nuestra Independencia no habría sido posible.
José María Morelos y Pavón comprendió muy pronto que alcanzar la libertad política no era suficiente: había que edificar también una sociedad más justa.
En 1813, en Sentimientos de la Nación, dejó escrito que las leyes debían “moderar la opulencia y la indigencia” y procurar mejores condiciones para quienes menos tenían. Más de dos siglos después, aquellas palabras conservan una profunda vigencia y nos recuerdan que la Independencia no fue solamente la conquista de la soberanía, sino también un anhelo de justicia, igualdad y dignidad para todos.
Octavio Paz escribió que la historia de México puede entenderse como una búsqueda de nosotros mismos: una búsqueda de nuestra identidad y de una forma capaz de expresar lo que somos como nación. Esa búsqueda todavía continúa. Porque una nación no se construye solamente recordando su pasado: se construye preguntándose qué hace cada generación con la herencia que ha recibido.
En ese tenor, Carlos Fuentes lo resumió en una frase memorable: “México es mi herencia, pero no mi indiferencia”. México es memoria, pero también responsabilidad. Es pertenencia y, al mismo tiempo, compromiso con el presente y con quienes vendrán después.
Hoy celebramos desde Argentina, una tierra hermana con la que México comparte una larga historia de amistad, solidaridad y cultura. Miguel Hidalgo en México y José de San Martín en Argentina pertenecieron a una generación americana que se atrevió a imaginar que nuestros pueblos podían decidir por sí mismos. Aquellos movimientos siguieron caminos distintos, pero compartieron una aspiración fundamental: la libertad.
Desde entonces, mexicanos y argentinos hemos construido una relación cada vez más profunda y resistente a los desafíos de cada época. A través de la literatura, el arte, la ciencia, la educación, la solidaridad, el exilio, y la diplomacia hemos tejido vínculos duraderos entre nuestras sociedades. Es una amistad que no solo honra un pasado compartido, sino que sigue proyectándose hacia el futuro con la misma confianza y fraternidad que la han distinguido desde sus orígenes.
Así, celebrar nuestra Independencia es recordar de dónde venimos, pero también mirar hacia adelante, con la determinación de caminar junto a nuestros pueblos hermanos.
Queridísimos amigos:
Que la libertad siga siendo una tarea cotidiana.
Que la justicia y la dignidad sigan guiando nuestro camino.
¡Viva la Independencia!
¡Vivan los héroes y las heroínas que nos dieron patria y libertad!
¡Viva la amistad entre México y Argentina!
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Viva México!»
Todas las fotos de la celebración:
Foto: Nico Colombo – gentileza Embajada de México en la Argentina

















































