Por Manolo Gil
Para muchas personas, en especial para muchos argentinos, el nombre de Cecilia Gentili puede resultar totalmente desconocido. Artista, escritora y activista trans de origen santafesino, Gentili es desde hace años todo un icono en la lucha por los derechos de las minorías migrantes en la comunidad LGTBIQ+ norteamericana, hasta el punto que el Consejo de Nueva York tiene declarado el 31 de enero como el Día de Cecilia Gentili. Esperemos que este artículo ayude a situar su nombre en el lugar que se merece.
Nacida en Gálvez, provincia de Santa Fe, el 1972, en el seno de una modesta familia de clase trabajadora, la historia de Gentili es un ejemplo de superación personal. Desde niña sufrió la violencia de sus vecinos por su condición sexual, razón por la que se mudó a Rosario con veinte años para asistir a la universidad, momento en el que, además, se asumió como persona trans. Posteriormente, con 26 años, viajó a Brasil y más tarde a Miami. Al ser una trans indocumentada fue excluida del trabajo formal y se vio obligada a dedicarse a la prostitución, siendo detenida en diversas ocasiones. El 2003 logró llegar a Nueva York y accedió a los servicios de rehabilitación, consiguiendo la ciudadanía estadounidense en 2012.
Como ciudadana norteamericana inició su carrera de artista trans y monologuista con The Knife Cuts Both Ways posteriormente títulado Red Ink, un espectáculo de gran éxito en el Off Broadway de aquellos años. Este trabajo hizo que en 2018 el productor Ryan Murphy se fijase en ella y la ofreciese interpretar el personaje de Miss Orlando en la serie Pose, todo un éxito de la cadena FX Network que se ha convertido en un referente televisivo para la comunidad LGTBIQ+ latina y afroamericana. Durante esta época comenzó su activismo por la lucha contra la violencia y la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales y las personas migrantes indocumentadas. Gestionó los servicios sanitarios para personas trans y pacientes con VIH, coordinó el programa de salud trans en el centro APICHA Community Health Center, miembro de Gay Men’s Health Crisis, y fundó el Transgender Equity Consulting y el Collen Lorde. Estas actividades la convirtieron en una persona muy estimada por las trabajadoras sexuales y la comunidad queer y trans racializada de Nueva York.
Gentili falleció en 2024, en Brooklyn, víctima de la heroína adulterada. Su funeral se celebró en la catedral de Saint Patrick, sede de archidiócesis de Nueva York, contando con la asistencia de más de mil personas, en su mayoría miembros de la comunidad LGTBIQ+ neoyorquina. Tal afluencia de personas que quieren rendirle su último homenaje hace que sea la ceremonia religiosa más concurrida de la Quinta Avenida en los últimos años y, a su vez, la más polémica por el llamativo vestuario, indecoroso para algunos, que lucían las numerosas drag queens asistentes. Ante las quejas de miembros algunos miembros de la comunidad católica, la archidiócesis de Nueva York se vio obligada a celebrar una misa de desagravio unes semanas más tarde.

En 2022, la editorial estadounidenses LittlePlus Press publicó Faltas: Letters to Everyone in My Hometown Who Isn’t My Rapist, la única incursión de Gentili en la literatura. Estusiasmada por la obra, la crítica cultural y escritora trans McKenzie Wark, propuso su traducción al español a la editorial argentina Caja Negra Editora, publicando el libro a finales de 2024, meses después de la muerte de Gentili, con el título de Faltas: cartas a todas las personas de mi pueblo que no me violaron. La traducción está firmada por Alejo Ponce de León, y está supervisada por Norma Ambrosini, amiga personal de Gentili, y Malena Rey, que han realizado un minucioso trabajo del habla local de Gálvez. Todo un esfuerzo editorial que reclama lectores.
A través de ocho cartas que dirige a otras tantas personas que con su silencio fueron cómplices de las violaciones y agresiones que sufrió en su niñez y juventud, Gentili rememora en este libro su infancia queer en Gálvez, la pequeña localidad santafesina en la que nació y vivió su adolescencia y juventud. Cartas dramáticas con las que acusa y se autoredime, se burla, se rebela y denuncia, sin hacerlas llegar nunca a sus destinatarios. Una autoficción epistolar desgarradora, pero también hilarante -algunas de las historias narradas formaban parte de su espectáculo de monólogos en el Off Broadway-, que se convierte en una obra de gran contundencia narrativa. Un poderoso y conmovedor artefacto literario que muestra una infancia robada en un ambiente violento, patriarcal y provinciano sin olvidar jamás el concepto de clase.
Una de las características de la literatura trans de los últimos años es la tendencia a la hibridación de géneros, en especial el ensayo-ficción en el que se utiliza una tema relacionado con la biografía de la persona que lo escribe para componer una autoteoría planteándose preguntas y conjeturas a las se responde subjectivamente sin dejar de ser un personaje, y llenando con la ficción aquellos espacios especulativos y ficcionables que la autoficción y el ensayo obvian y olvidan. El género lo han cultivado Paul B. Preciado en Dysphoria mundi y McKenzie Warken Vaquera invertida y Amor y dinero, sexo y muerte, estas últimas también publicadas en español por Caja Negra Editora. En Amor y dinero, McKenzie, autora del epílogo del libro de Gentili, apuesta por el género epistolar para hacer una revisión del pasado y del recuerdo queer después de haber realizado la transición de género y desde una mirada no cisexual. Es esta mirada desde un género de nacimiento no asumido la que convierte a las obras de McKenzie y Gentili en potentes mecanismos epistolares de autoficción. En realidad, son bildungsromans trans, que derriban las fronteras de la sociedad patriarcal y van más allá de las taxonomías sexuales, de género y raciales inventadas por el mundo moderno.
Como ha indicado Preciado en más de una ocasión, ser trans no es ser solamente un disidente del sistema sexo-género, sino la multiplicidad del cosmos encerrada en un régimen binario. Transicionar cambia el cuerpo, modifica la concepción del universo, crea un nuevo relato y, obviamente, transforma la forma de escritura porque los viejos parámetros y sistemas ya no sirven para la configuración de esa nueva narrativa orientada a superar los viejos paradigmas y poder transgredir las formas de desigualdad y violencia económica, racial, sexual y de género, y de la destrucción de la biosfera.
Y aquí están estas conmovedoras cartas Gentili con su exorcismo literario de formación -también hay una formación y autoformación trans-, con su meditación sobre la lenitiva o no práctica de la escritura que, además, hace comunidad, se convierte en una acción política de disidencia para empoderarse y gritar con fuerza.
*el autor es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia y DEA en Historia del Arte por la UNED. Fue Director de la Feria del Libro de Valencia, de la cual es asesor y fue vicepresidente del PEN Català por el País Valenciano.