Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

miércoles 22 de noviembre de 2017

Scroll to top

Top

Perdiendo transparencia

Por Ignacio Labaqui

Nunca como antes los ciudadanos hemos tenido a nuestro alcance la posibilidad de acceder a tanta información referida a la gestión de gobierno. Gracias a internet, es teóricamente posible acceder desde nuestras casas a datos sobre la evolución de las finanzas públicas y el comercio exterior, indicadores de actividad económica, información censal, estadísticas de salud y educación, indicadores sociales, etc.

Lo que antes requería una visita a una oficina pública o una biblioteca, y demás trámites, hoy sólo requiere contar con conexión a internet. La transparencia es esencial para la salud de la democracia representativa. Ya en el siglo dieciocho, Rousseau, quien era un feroz crítico de la representación de la voluntad del pueblo, alertaba sobre el peligro de que los representantes se alejaran del mandato de sus representados, algo que hoy conocemos como el problema del principal-agente. Internet facilita justamente la rendición de cuentas de nuestros servidores públicos.

Este avance sólo requiere contar con acceso a internet. Bueno, no solamente. Es también necesario que los gobiernos suban la información a la red. Y ello no parece ser tarea sencilla. La experiencia argentina reciente es por demás ilustrativa.

Es indudable que una gran cantidad de información referida al gobierno nacional se encuentra disponible en la red. No tiene sentido negarlo. Y de hecho, con todo lo que se puede criticar, el Gobierno nacional sube mucha más información que la mayoría de los gobiernos sub-nacionales.

Sin embargo, desde hace un año y medio a la fecha, comienza a notarse un preocupante deslizamiento hacia una mayor opacidad. El mejor ejemplo es el sitio “Consulta Ciudadana al Presupuesto” (http://bit.ly/113fnF3) de la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía. Hasta diciembre de 2011, podía accederse a información actualizada referida a la ejecución del presupuesto nacional con un desglose por programa, finalidad, función, jurisdicción y distribución, y que incluso permitía cruzar parte de esta información (por ejemplo, la distribución de un programa dentro del Ministerio de Planificación Federal entre las distintas provincias). Con posterioridad al 18 de diciembre de 2011, el sitio estuvo caído por espacio de unos seis meses. Afortunadamente fue repuesto, pero con menos información tanto referida a la ejecución actual del presupuesto como a los datos de 1999 en adelante.

Otro ejemplo es el sitio Infoleg (www.infoleg.gov.ar), también dependiente del Ministerio de Economía. Desde este sitio, se puede acceder a la normativa dictada por órganos del Gobierno federal (leyes, decretos, resoluciones, disposiciones, decisiones administrativas, etc.). Recientemente el sitio fue rediseñado. Nuevamente, hemos perdido en acceso a la información: en algunos casos sólo se accede a una versión sintetizada de la normativa. Es cierto que podemos apelar al sitio del Boletín Oficial para encontrar las versiones completas. Pero así y todo, ¿por qué reducir, en vez de ampliar, el acceso a información que ya estaba disponible?

Una práctica que se ha hecho costumbre en el Ministerio de Economía es también la de demorar todos los meses la difusión del estado de las finanzas públicas (a todo esto, vale la pena señalar que ninguna Provincia publica información con frecuencia mensual sobre la evolución de sus recursos y gastos). Hasta fines de 2012, alrededor del día 20 de cada mes la Secretaría de Hacienda anunciaba el resultado primario y financiero en base caja del Sector Público Nacional del mes anterior. Digo hasta fines de 2012, porque desde noviembre la frecuencia en la difusión de estos datos se ha vuelto sospechosamente irregular. Al punto que recién a fines de febrero de 2013 pudieron conocerse los datos de diciembre, y que recién a fines de mayo se dio a conocer la información correspondiente a marzo.

La opacidad o la demora en la difusión de datos no se limitan al Ministerio de Economía. Si quisiéramos averiguar la cantidad de importaciones de gas natural y gas natural licuado, el Ente Nacional Regulador del Gas nos permite ver la información a mes vencido. Sin embargo, no nos permite ver los meses anteriores con lo cual si queremos armar una serie para conocer la evolución de las importaciones de gas, tenemos dos opciones: estamos pendientes del sitio del Ente para poder bajar la información durante los treinta días que se encuentra online, o debemos apelar a fuentes privadas, pero no gratuitas.

Uso ejemplos vinculados a la normativa dictada por el gobierno y a las finanzas públicas por varios motivos. Por mi trabajo, estoy familiarizado con estos temas; pero mucho más relevante para la sociedad, la publicidad de actos de gobierno hace a la esencia de una República, y lo mismo puede decirse de la difusión de la información sobre cómo los gobernantes gastan los recursos públicos.

Resulta paradójico que un Gobierno que en el discurso ensalza la calidad institucional y la transparencia muestre una renovada vocación por la opacidad en la difusión de información o se preocupe por la transparencia retrospectiva -durante este año se publicaron en el Boletín Oficial toda una serie de decretos secretos de 1955 en adelante. Es paradójico tal vez, pero no sorprendente. Desde hace ya varios años, diversas organizaciones de la sociedad civil reclaman la sanción de una ley de acceso a la información, ley que por falta de voluntad o desidia, lamentablemente aún no ha sido aprobada por el Congreso.

Comencé diciendo que hoy, como nunca antes, es posible para el ciudadano acceder a información sobre la gestión de la cosa pública. Internet es en este sentido profundamente democratizadora. Pero Internet es solo un medio y, por lo visto, en la medida que el Leviatán puede elegir, prefiere la opacidad antes que la transparencia. Old habits, die hard!

Ignacio Labaqui es profesor de ciencia política y relaciones internacionales en la Universidad Católica Argentina.

Google+