Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

domingo 25 de junio de 2017

Scroll to top

Top

Maduro y el bitcoin

Por Alejandro Tagliavini

El Gobierno venezolano ha tenido que admitir que solo el 50% de los alimentos son de origen nacional, aunque los cálculos no oficiales dicen que la importación es superior. Según el oficialismo, el problema es que no aumentó la producción tanto como el consumo, que habría llegado a duplicarse o triplicarse desde 1998. Así, no reconoce el fracaso de la política de expropiaciones. Por el contrario, pretende profundizarla. Oficialmente, hay siete millones de hectáreas que han sido “entregadas a campesinos y regularizadas”, incluidas las 3,6 millones expropiadas durante los años de Chávez.

Ahora, las empresas estatizadas tienen dos problemas básicos: son ineficientes y corruptas. Porque al ser creadas vía el monopolio estatal de la violencia, no dependen de su eficiencia dentro de la competencia del mercado sino del poder coactivo del Gobierno. Y este poder coactivo es un gran campo de cultivo para la corrupción porque, en definitiva, las relaciones comerciales quedan al arbitrio del funcionario al que es fácil tentar.

Ahora, las autoridades bolivarianas tienen otro problema. El bitcoin es una moneda virtual cuya emisión no depende del Estado, sino de la red de usuarios que, desde sus computadoras, genera y controla las operaciones. Un algoritmo matemático regula la emisión y se estima que en 2040 habrá 21 millones de bitcoins. Muchos argumentan que facilita el comercio ilegal ya que no es necesario revelar la identidad al realizar transacciones. Los defensores del bitcoin buscan que las normas ISO reconozcan la moneda como divisa internacional sin necesidad de regulación o emisión estatal… pero ya no hace falta.

La Justicia de los Estados Unidos consideró al bitcoin como dinero real. En un caso por estafa, un juez federal de Texas dictaminó que la moneda virtual puede utilizarse como las estatales, ya que permite adquirir bienes y servicios. El caso comenzó cuando la Comisión de Bolsa y Valores demandó a Trendon Shavers, de Bitcoin Savings & Trust por una estafa con bitcoins. Shavers alegó que no es dinero real, por lo que la demanda era improcedente. Pero el juez de Texas dictaminó que el bitcoin puede utilizarse como dinero y puede ser intercambiado por monedas “tradicionales”, como el dólar.

En fin, no es casual que la lista de países más corruptos según Transparency International, entre los que está Venezuela, coincida con la de aquellos en donde hay menos libertad, donde el peso coactivo del Estado es mayor. Causan risa funcionarios, como Maduro que “declarará emergencia nacional” contra la corrupción y pedirá poderes especiales al Parlamento para reformar leyes que permitan un “combate a fondo”, cuando al mismo tiempo aumenta la presión del monopolio estatal de la violencia sobre los ciudadanos. En rigor, lo que hará son leyes a su medida.

Alejandro Tagliavini es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California – twitter.com/alextagliavini

Google+