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jueves 23 de marzo de 2017

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Francisco, el libertario

Por Alejandro Tagliavini

Al mundo no “lo mueven las ideas” sino que se desarrolla con hechos conducentes, motorizados por la autoridad moral cuando ejerce su liderazgo natural. Por caso, en general los hijos no cumplen lo que dicen sus padres sino que los imitan. Así, que el Papa converse con organismos de la ONU dedicados a “combatir el hambre”, les suena bien a los progresistas, pero es intrascendente porque estas organizaciones jamás combatirán la miseria. Al contrario, son parte del problema, ya que se financian con impuestos, que empobrecen a los pobres porque los ricos los pagan subiendo precios o bajando salarios.

Sí son conducentes la serie de actitudes libertarias que ha tenido el Papa Francisco; como su viaje a Lampedusa, isla con cinco mil habitantes, a 205 kilómetros de Sicilia y a solo 113 de África. En los últimos treinta años, 8.000 inmigrantes han perdido la vida en el canal de Sicilia, de los cuales al menos 2.700 coinciden con el conflicto en Libia creado por la OTAN y el tirano Gadafy. La culpa de estas muertes tiene nombre: la falta de libertad, es decir, la coacción (violencia) de los gobiernos sobre sus ciudadanos.

En primer lugar, se ubica la coacción de los gobernantes locales que, destruyendo al mercado con violencia (regulaciones y prohibiciones coactivas), provocan miseria al punto que muchos prefieren migrar, arriesgando la vida. Segundo, la política del bienestar que “acomoda” a la clase media a través de medidas coactivas que empobrecen a los pobres, entre ellos a los inmigrantes más humildes. Así, los inmigrantes se transforman en “ilegales”, con los riesgos que conlleva.

Pero no solo los gobiernos de la Unión Europea promueven la violencia. Desde 1993, en la frontera sur de Estados Unidos, murieron 5.595 “ilegales” que intentaron cruzar por zonas peligrosas, dominadas por las mafias que cobran peaje en efectivo o utilizándolos para evitar las medidas coactivas de los gobiernos que prohíben el tráfico de drogas. “Es esclavitud”, asegura la monja católica Leticia Gutiérrez, de la Pastoral de la Movilidad Humana, la más amplia red de atención a los 150.000 migrantes anuales que ingresan a México de paso a EE.UU. Y todo esto, por cierto, con la complicidad directa de muchos funcionarios.

El Papa homenajeó a quienes “buscaban un lugar mejor y encontraron la muerte… La cultura del bienestar nos ha hecho insensibles…”, en una homilía con un duro mensaje a los políticos, especialmente de la Unión Europea. Francisco celebró una misa de penitencia sobre los restos de una partera, y pidió perdón a Dios: “Te pedimos… por quien se ha encerrado en el propio bienestar… por la crueldad que hay en el mundo, en nosotros y en aquellos que… toman decisiones socioeconómicas que abren la vía a estos dramas”.

Alejandro Tagliavini es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

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