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domingo 30 de abril de 2017

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El orden no se impone, se respeta

Por Alejandro A. Tagliavini

“Hay 3,8 millones de guardias privados en latino América –que tienen diez veces más armas que los europeos- frente a 2,6 millones de policías”, según el responsable del PNUD para América Latina, Heraldo Muñoz. Así, dado el alto nivel de criminalidad en la región, algunos deducen que la inseguridad se agrava con la privatización. En realidad, si bien como toda empresa privada es más eficiente, el problema es que en última instancia depende del monopolio de la violencia, el Estado.

Un millón de latinoamericanos fallecieron violentamente en la última década y, según el PNUD, en 2010 la violencia se “comió” 10,5% del PIB de Honduras, 8,7% en Paraguay y 3,3% en Chile (US$ 6.520 millones). Da la “casualidad” de que Chile está séptimo entre los países con mayor libertad económica, y Venezuela 174, y su índice criminalidad es de 40.28 en tanto que el del país caribeño llega a 85.70. Pero los países que menos pierden por culpa del delito no solo son los más libres sino que son los menos corruptos. Según Transparencia Internacional (TI), Venezuela está entre los más corruptos (puesto 160) seguido por Paraguay (150), Honduras (140), etc. En el otro extremo está Chile (22).

Según Alejandro Salas, director de TI, “Para cruzar mercancía ilegal de un lado a otro necesitas poder sobornar policías (y políticos)… para controlar aduanas y puertos”. ¿Qué tal entonces si eliminamos las aduanas, si dejamos de criminalizar a la sociedad inventando delitos como traer cosas del exterior? Ahora, para la conservadora española Ana Palacio, “no hay inversión sin seguridad”, lo que resulta fundamental para el desarrollo. Sin embargo, un reciente informe de la CEPAL confirma que en el año 2012, Latinoamérica recibió US$ 173.361 millones en concepto de inversión extranjera directa, inversiones récord de las cuales América del Sur en particular recibió 83%.

Existe una diferencia esencial entre los conservadores y “liberales” de derecha y quienes saben que la libertad (ausencia de coacción externa) es necesaria: es el concepto de orden que es imprescindible para cualquier desarrollo, unos lo quieren imponer otros respetar. La realidad es que existe un orden natural pre existente al hombre que, por tanto, se desenvuelve sin “consultarlo” de manera espontánea y natural. Ahora, ya sabemos que aquello que intenta desviar el desarrollo espontáneo de la naturaleza es violencia que así queda definida y que independientemente de quién la ejerza, con qué objetivos, y si es mínima o máxima, es siempre contraria al desarrollo.

Por eso, el monopolio de la violencia (el Estado moderno) lejos de ordenar siempre desordena. Así, el delito de cualquier tipo, como el saqueo, no se soluciona con “tolerancia cero” sino con más libertad. Por caso, de no existir leyes laborales coactivas que impiden el pleno empleo (como el salario mínimo que prohíbe trabajar a los que ganarían menos) y trabas al capital, la ocupación sería plena con salarios dignos lo que haría caer el delito a niveles más bajos que los que puede obtener la “mano dura”.

Sin ser un caso perfecto, la policía de Islandia –país con 322.000 habitantes y una de las tasas de criminalidad más bajas del mundo- creada en 1778, mató por primera vez, a un desequilibrado que disparaba contra sus vecinos. Sus agentes de policía utilizan sus armas de manera muy excepcional demostrando que no hace falta violencia para controlar la violencia.

Alejandro A. Tagliavini es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
http://twitter.com/alextagliavini (@alextagliavini)

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