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domingo 23 de abril de 2017

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El fin del patrón dólar

Por Alejandro Tagliavini

Los más optimistas dicen que pasarán décadas, los más pesimistas pocos años. En cualquier caso dos cosas son seguras, que el dólar como moneda patrón global “tiene los días contados” porque es la ley de la vida que todo lo que crece muere, y que los políticos están yendo con prisa por “el camino correcto” para destruirlo. Recordemos que la libra esterlina ocupó su lugar durante 200 años hasta que la Segunda Guerra Mundial, dicen los mejores historiadores, selló su muerte: los costos y la destrucción, además del triunfo ideológico de la izquierda, ergo, el aumento del gasto estatal que trajo destruyeron a la economía inglesa y a la libra.

Como en Estados Unidos comenzó el año fiscal, y el presupuesto no fue aprobado por el Congreso, el gobierno se quedó sin fondos y se “cerró” lo que, en rigor, ya sucedió 17 veces en la historia solo que ahora la crisis económica es mucho más seria. Llama la atención que Obama, aunque suspenderá el pago a los civiles en Defensa, aseguró por ley los fondos para las fuerzas armadas y subrayó que las tropas en todos los países se quedarán, con acuerdo entre demócratas y republicanos, ya que nadie quiere ser culpado de que los militares (1.400.000 en servicio) no reciban su paga.

Esto viene al caso porque las fuerzas armadas representan casi 20% del gasto del Gobierno Federal, cuya deuda crece a razón de US$ 200 millones por hora y que, incluidos organismos y empresas descentralizadas, supera los US$ 20.000 millones. EE.UU. debe más que cualquier otro país en la historia, más que toda la Unión Europea junta. Considerando una tasa en torno al 4% anual, debería pagar solo de intereses casi un billón por año. Su gran “ventaja” es que puede imprimir dólares para pagar su deuda, y es lo que ha venido haciendo la Reserva Federal a un ritmo de US$ 85 millones mensuales. Pero esto tiene un límite, y la gran pregunta es ¿qué sucederá cuando se termine esta ventaja?

La trampa es que hoy Washington no puede dejar de imprimir porque no tiene con qué pagar la deuda, a menos que reduzca muy drásticamente los gastos, empezando por el militar o venda, privatice propiedades masivamente. Pero es muy improbable, vista la situación política, que algo de esto ocurra, con lo cual la caída del patrón dólar parece inevitable en un plazo no muy lejano, de hecho, hace un tiempo que hay movimientos lentos de países como China que, irónicamente, no desean acelerar demasiado los plazos precisamente porque tienen fuertes posiciones en divisas de EE.UU. y una devaluación del dólar (que ya cayó 10% desde junio 2010 gracias a la aceleradísima tasa de emisión de la Fed) conllevaría grandes pérdidas.

Alejandro A. Tagliavini es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
http://twitter.com/alextagliavini (@alextagliavini)

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